La dispersión de las olas

Su mente; anegada de pensamientos turbios, fugaces, desolados.

Su esperanza; remota, inalcanzable.

Su alma; frágil, quebradiza, sola.

Su vista; nublada, oscura, perdida.

Sus oídos; desechos, sangrientos.

Sus brazos; cansados, inmóviles, dispersos.

Y lo que aún resta de su cuerpo…

arrastrado por las olas, hundido por el mar.

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Visitantes

Vienen a cada momento y en cualquier forma.

Vienen y nos consuelan, interactúan con nuestras emociones.

Te visita quien quieres que lo haga, en fin, son tus recuerdos, en fin, son tus sueños.

Por primera vez tienes poder sobre ellos, los visitantes.


Sale por la puerta, desatado, le exijo que vuelva a casa, que no avance más, que no se vaya de mi vida, que me perdone por si alguna vez hice algo mal. Le grito aún más fuerte mientras se aleja, le grito su nombre, le grito cuanto lo quiero.

Pareciera que no me escucha, entonces corro detrás de él para alcanzarlo pero en un instante se pierde de mí, desaparece. Lo busco por todos lados y no lo encuentro.

Es mi sueño, así que me esfuerzo para hacer que regrese. Estoy llorando, lo siento por fuera y también por dentro. Estoy sufriendo sentada en la entrada de la puerta esperando a que regrese, y entonces lo hace, porque es mi sueño y es mi visitante principal.

Te estaba esperando, le digo, y él mueve la cola y ladra de felicidad.

Te preparé tu comida favorita y te remojé tus croquetas con leche para el postre. Cuando termines subimos a mi cuarto y te recuestas a mi lado para leerte este nuevo libro que compré.

Ven a mis brazos, Balú.

No dejes que jamás vuelva a soltarte.

No te alejes nunca más.

Pero por ahora, él no es más que un visitante, mi visitante principal.

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Gusanos

No podemos hablar,

tenemos perdida la mirada,  

nos está ahogando está aflicción,

derrumba almas este oscuro temor.

Estamos repletos de gusanos,

salen de mi boca,

se sacian de tus ojos,

brotan de los oídos de él,

sangran en el vientre de ella.

Se transmiten con el dolor,

se propagan con la indecencia,

se furtivan bajo la endeble capa del  amor.

Los gusanos clandestinos,

acres como el metal,

ávidos de un cuerpo.

Se apoderan de la vida,

se adueñan de la esencia,

vejan con su presencia.

Estamos perdiéndolo todo,

te estoy perdiendo yo,

me estás perdiendo tú,

nos están llevando nuestros gusanos.

El artista de mi mundo 

Por favor pinta mi mundo, coloréalo suavemente, dibújale sueños y borra las tristezas.

Diseñalo perfecto, constrúyele sonrisas, derrumba las adversidades.

Ahora que mi mundo está hecho por ti, aprecia tu arte, cuida de él, amalo por siempre, refuerzalo con cosas nuevas, encantalo, nunca lo descuides, remarca la felicidad y las imperfecciones que hay en él superalas.

Nunca desistas de mi mundo que ahora es tuyo, no lo abandones… pero si alguna vez se destruye, aprende a repararlo, él sólo puede ser retocado por ti.

¡Por favor! Te lo suplico, nunca diseñes otro mundo, quiero que el mio sea tu única y perfecta obra, que lo resaltes, que lo presumas, que estés orgulloso de él; tanto que nunca se despierten en ti las ganas de crear otro.

Lejana

Te veo ahí; tan terso, tan sonriente. No muy lejano.

Me veo ahí yo; tan desdichada, tan impura. Muy lejana. 

Te acercas y yo me voy para no contagiarte mi miseria. 

Porque mi capacidad para quererte así es inimaginable. 

Quererte así, siempre lejana.

Luego te vas tú, es tu turno de dejarme.

Es tu momento de hacerme sufrir. 

Vengate, destrózame, vuélveme irreparable.

Vete creyendo que no te quiero, pero vuelve para asegurarte de que jamás podré hacerlo.

… Aunque ahora ya lo hago.